“ME LLENO DEL AMOR DE ELLOS QUE SON MI BENDICIÓN”


Los golpes en el ring duelen, pero los golpes de la vida duelen más… Yudalys Duarte tiene mucha fuerza en sus puños, pero también en su mente y alma. Acumula 69 kilogramos de buen boxeo y una tonelada de paciencia, perseverancia y valentía. Es una mujer que a sus 23 años de edad tiene dos hijos, es viuda y manicurista.

“No ha sido fácil mezclar boxeo y ser mamá, aun así poco a poco me he ido abriendo espacios para hacer bien las dos tareas. El boxeo me apasiona y he tenido algunos altibajos. Gracias a Dios recupero fuerzas para seguir adelante”, afirma Duarte.

Reconoce que no estaba preparada para recibir tan joven a su primer hijo Stiff, quien actualmente se acerca a los 3 años, sin embargo, con mucha responsabilidad y seriedad vivió un lindo embarazo y experimentó el gran momento de dar la luz. “Recuerdo que fue un día muy bonito en mi vida, hasta mi madre estuvo en el parto conmigo”, apunta Duarte.

Hace nueve meses trajo al mundo a Joysee, en este caso sí fue planificado, no obstante, pasó por momentos muy dolorosos, difíciles de creer. La voluntad de Dios dictó que debía seguir sola su camino, sin su esposo, quien falleció en un accidente de tránsito dos días antes de que la pequeña naciera.

“Estaba en mi casa cuando me enteré de su muerte, me entraron dolores muy fuertes, me llevaron al hospital y me internaron con dos centímetros de dilatación. Le pedí al doctor que me dejara salir del hospital para ver a mi esposo, llegué a mi casa a eso de las 3 pm y a mi esposo lo llevaron hasta las 5 pm. Me encerré en el cuarto toda la noche llorando y pensando en que solo era un sueño, pasé con muchas contracciones. Al día siguiente me puse mal y me tuvieron que llevar de nuevo al hospital y no pude ir al entierro”, recuerda Duarte.

Pese a la tristeza de perder a su marido esta santacruceña miró su vientre y encontró la fuerza necesaria para lograr un buen parto. Luego tener a su hija en brazos apaciguó un poco el luto.

“Fue muy duro para mí, pero el tener en mi mente la ilusión de dar a la luz me dio un poco de tranquilidad. Claro siempre es impactante saber que el padre nunca la pudo ver y eso me deprimió. Gracias a Dios, a mis padres, familiares, el boxeo, mis hijos, me han ayudado a salir adelante”, asegura la pugilista.

Hoy tiene claro su horizonte y camina hacia él a paso firme. Sus sueños son tener un negocio propio y volver a la Selección Nacional.

“Siento que mi experiencia como madre ha sido exitosa, conocí mi fortaleza y me llené del amor de ellos (mis hijos) que son mi bendición. Soy de las que le gusta enseñar los valores de la familia, la entrega, la disciplina, los sueños se convierten en metas y hay que luchar por hacerlos realidad es como la base de la vida. Con el boxeo sigo entrenando fuerte y con el sueño de volver a ser seleccionada”, finalizó.

Stiff sabe que mamá boxea y cada tarde cuando la ve con camiseta y tenis le pregunta si va a ir a entrenar. A futuro Yudalys no descarta que sea su heredero en el ring.